Enfermedad del beso o mononucleosis infecciosa

Los favoritos de la Redacción<br /> También llamada mono, la afección se transmite por la saliva

22-ene-2010 Migdalis Pérez Castillo

El virus de Epstein-Barr es la causa principal de la mononucleosis infecciosa, un mal que afecta, mayormente, a jóvenes de entre 15 y 25 años de edad.

Como dijera el escritor francés Guy de Maupassant, “un beso legal nunca vale tanto como un beso robado”. Sin embargo, el encuentro entre cuatro labios que se aman, sea con permiso o no, puede acarrear el peligro de contraer la mononucleosis infecciosa, una enfermedad transmisible por la saliva.

Vías de contagio de la “enfermedad del beso”

Conocida también como “enfermedad del beso” o “fiebre de los enamorados”, dada su vía de contagio, la dolencia no sólo se transmite por el contacto bucal con otra persona, sino también a través de utensilios compartidos, tos y estornudos, en los que el fluido salival esté presente.

En su informe “Diagnóstico serológico de la infección por el Virus de Epstein-Barr ” (VEB), especialistas del Departamento de Investigación de Desarrollo, de Granada, refieren que el VEB es el causante del 90% de los casos del mal. Los expertos añaden que el 10% restante adquiere la afección por el citomegalovirus, la toxoplasmosis, los adenovirus o el Virus de Inmunodeficiencia Humana, causante del SIDA.

Aunque la “enfermedad del beso” afecta, mayormente, a jóvenes de ambos sexos de entre 15 y 25 años, también puede presentarse en otros grupos poblacionales, como las personas de mediana edad y los niños menores de cinco años, para quienes la mononucleosis es, sencillamente, la "mono".

Síntomas de la mononucleosis infecciosa

De acuerdo con el artículo "Sobre la mononucleosis infecciosa", publicado en la sección de salud del diario digital venezolano Tecnología Hecha Palabra, luego de un período de incubación de entre 30 y 50 días, la también llamada fiebre ganglionar produce, inicialmente, síntomas asociables a otras patologías, como dolor de cabeza, cansancio y fiebre. Pero, poco tiempo después, provoca lo que se conoce como la tríada de la enfermedad: estado febril (en el 98% de los casos), inflamación de faringe y amígdalas (en el 85% de los afectados), y adenopatías o aumento del tamaño de los ganglios linfáticos (en casi todos los enfermos).

El material detalla que otros signos distintivos de la enfermedad infecciosa son: fatiga, esplenomegalia moderada (agrandamiento del bazo), hepatomegalia (aumento del tamaño del hígado), edema palpebral (acumulación de líquido en los párpados) y exantema (erupción cutánea). A veces, pueden surgir complicaciones, como meningitis, encefalitis, parálisis facial periférica, anemia hemolítica autoinmune, edema laríngeo, parotiditis, pancreatitis e infecciones bacterianas, entre otras.

¿Cómo se diagnostica la “enfermedad del beso”?

Si bien es cierto que los síntomas iniciales de la mononucleosis infecciosa son parecidos a los de otras enfermedades, los médicos recomiendan asistir a consulta si éstos persisten por más de 10 días o aparece otra sintomatología, como dolor abdominal, dificultad para respirar, debilidad en brazos y piernas, y coloración amarillenta en ojos y piel.

Una vez que se realiza un examen físico, los especialistas pueden encontrar ganglios linfáticos inflamados en la parte frontal y posterior del cuello, así como amígdalas engrosadas con una cubierta amarilla blancuzca. Mientras, por medio de un análisis de sangre, pueden descubrir un conteo de glóbulos blancos más alto de lo normal y de apariencia inusual. Todas estas claves son las que conducirán al diagnóstico de la enfermedad.

Tratamiento de la fiebre ganglionar

Aunque no existe una terapia específica para el mal, sus signos y síntomas son tratados individualmente. Por ejemplo, la fiebre es contrarrestada con analgésicos; la inflamación de amígdalas y faringe, con gárgaras; y las potenciales infecciones bacterianas, en caso de complicaciones, con antibióticos.

Además del tratamiento medicamentoso, los afectados deben guardar reposo y beber mucha agua durante todo el transcurso de la afección, que suele ser de entre dos y cuatro semanas.

Prevención de la “fiebre de los enamorados”

Hasta la fecha, la única manera de prevención es evitar el beso cuando se está infectado. O mejor dicho, cuando la persona conozca que está contagiada porque, al tratarse de una enfermedad que, inicialmente, pasa desapercibida, es prácticamente imposible que el afectado lo sepa desde el comienzo y, por ende, cuide a otros de un posible contagio.

En el artículo "¿Besos que matan?: enfermedades por contacto de labios", publicado por el diario digital mexicano Zócalo Saltillo, el doctor Carlos Reyes señala que, "a sabiendas que es inevitable dar un beso como manifestación de los sentimientos, se recomienda un adecuado aseo bucal diario, evitar el contacto con personas infectadas, así como abstenerse de los besos prolongados o de aquéllos en los que exista mucho intercambio de saliva".

¿Besar o no besar?

En defensa de quienes se estén preguntando hasta qué punto puede ser dañino besar apasionadamente, otra experta en el tema, la odontóloga estadounidense Heidi Hausauer, señala que no todo es negativo en ese sentido. “Los besos profundos aumentan el flujo salival, responsable de mantener la boca, los dientes y las encías saludables”, explica la especialista en el artículo "Kissing is nature's cleansing process good for oral health", publicado en WorlDental.org.

Miembro y vocera de la Academy of General Dentristy, Hausauer precisa que alrededor del 80% de las bacterias presentes en la saliva, son comunes a todo el mundo y sólo el 20% son exclusivas de cada quien.

La experta agrega que “el intercambio de saliva por medio de los besos estimula el sistema inmunológico a crear anticuerpos frente a los microorganismos, un proceso denominado inmunoterapia transversal que ayuda a combatir las infecciones”.

Sin embargo, al margen de tales beneficios y al igual que el experto mexicano, recomienda tener presente siempre una excelente higiene bucal, no besar a personas enfermas, así como taparse la boca con un pañuelo al momento de toser o estornudar.

Incidencia de la “enfermedad del beso”

De acuerdo con el informe "El Virus de Epstein-Barr", elaborado por The Patient Education Institute, de los Estados Unidos, al menos el 95% de los adultos norteamericanos, de entre 35 y 40 años de edad, ya han sufrido de la mononucleosis infecciosa.

Entretanto, la Organización Mundial de la Salud señala que la incidencia global aproximada de la “fiebre de los enamorados” es de 50 casos por cada 100.000 personas, en la población general, y de cinco mil afectados por cada 100.000 individuos, en el sector juvenil.

Puede que la mayor prevalencia registrada entre los jóvenes se deba a su curiosidad por descubrir la magnitud de ese impulso del amor. Como también es probable que la menor, reportada en el resto de la gente, guarde relación con la inquietud del cantautor español Víctor Manuel, quien, en una de sus bellas canciones, se ha preguntado: adónde irán los besos que guardamos, que no damos”.

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